orgullosa por siempre

FOTO: roberth salinas / reprimido espacio negro

15 años de Plug Plug, la última banda que marcó un antes y un después en el rock peruano

Tres discos redondos al inicio de su carrera y un directo brutal, fueron más que suficientes para influenciar a toda una nueva generación de bandas peruanas de post hardcore, math rock y post rock aparecidas en los 2010 para adelante, hasta la actualidad. Desde que Garzo se fue del país, la banda sobrevive en una relación a distancia. Ahora que a Plug Plug se le viene el quino, este 11 de junio se presentarán junto a Cecimonster vs Donka, Wanderlust, 16 Bits, Juan Gris, y más en el Festiva. Desde San Francisco, entrevistamos a Garzo para repasar la historia de Plug Plug a través de su discografía.

Publicado: 2022-05-23

A Garzo se le suele romper la cuarta cuerda de la guitarra en los conciertos de Plug Plug, casi siempre. Como ya sabe que se le va a romper, y en qué canción es más posible que eso ocurra, se guarda el tema más peligroso de ejecutar -en ese sentido- para la última parte del concierto con su banda. Pero no es intencional. Es el estilo de Garzo para tocar la guitarra. Él dice que debe ser por la falta de técnica profesional. Su mamá tocaba la guitarra en la iglesia. De chico vio una guitarra acústica en su casa y comenzó a practicar, le daba fuerte y naturalmente se fueron rompiendo las cuerdas, hasta quedarse solo con la quinta y la sexta. «Con esas dos cuerdas se han compuesto canciones completas», dice Garzo. No sé si me está vacilando. Pero digamos que en el rock, si algo no se rompe, las cosas no están del todo bien.

Las primeras bandas que le marcaron la vida a Garzo fueron NOFX, Pennywise, Minor Threat, Fugazi, Bad Brains y, de los locales, G-3. Su primera banda oficial fue Metamorphosis, la formó a los 16 años. Se trataba de una banda de hardcore punk. Eran mediados de los 90. Ahí solo se dedicaba a cantar, lo que para efectos prácticos en una banda de este género significaba gritar. Pero aquí no tocaba la guitarra. La banda se insertó en una movidita que junto con otras bandas luego iba a influenciar a bandas de punk melódico posteriores. Meta tiene su fin en el 2007. Ese mismo año forma una nueva banda, Plug Plug. Y aquí la historia es absolutamente otra.

garzo, sandro y kamilo, con ustedes: plug plug en su versión original

Plug Plug nace con Fernando García (Garzo) en voz y guitarra, Kamilo Riveros en el bajo, y Sandro Labenita en la batería. Una banda de señores entonces en sus últimos veintes con experiencias musicales previas, ya fogueados, es decir. Pero en ese momento del 2007, Plug Plug era una banda totalmente nueva. Comenzaron tocando junto a grupos como Kinder, Pilotocopiloto, El Mundo de Pecval, básicamente bandas instrumentales. En Lima aún reinaba el punk melódico y si alguien hacía algo distinto, no se insertaba en los festivales o conciertos con los reyes under de turno, entonces tenía que hacer su propia movida. Eso también significaba conquistar a un nuevo público dispuesto a escuchar nuevos sonidos. Y esa tarea es yucaza en un país tan tradicional como el Perú, tradicional incluso rockerísticamente hablando. A pesar de eso, podríamos decir que Plug Plug logró cumplir tamaño reto en tres años.

¿Pruebas? La banda sacó tres discazos redondos de principio a fin en solo tres años consecutivos: Trinitron (2008), Equinomoda para las aves que dejaron el nido (2009), Moo mua moo cow crazy love (2010), hasta que Garzo se fue del país tras lanzar este último. Pero para los 2010 en adelante, ya había gente de la nueva escuela dispuesta a escuchar sonidos distintos, los nuevos muchachos querían ser como Garzo y tocar como Plug Plug. Tras la muerte del emo, en adelante pronto empezaría una nueva movida post hardcore que luego tendría hijitos post rock y math rock. En un momento de mediados de los 2010, un conocido músico me dijo: «ahora todos suenan a Plug Plug». El legado estaba claro.

Garzo no le da muchas vueltas para definir el estilo de Plug Plug. Claramente hay post hardcore, pero hay mucho más que eso. Es consciente de que el papel de la guitarra es importante allí, con su respectivo delay, reverb, pero no define con claridad el estilo de la banda. Le pregunto a Garzo por quiénes fueron sus guitarristas más influyentes para tocar en Plug Plug. Esperaba respuestas de músicos experimentales de bandas tipo Sonic Youth, con esos juegos de distorsión, efectos, ese sonido tan al límite del ruido. Pero responde que sus influencias en la guitarra han sido Gonzalo López y Renzo Gianella de Metamorphosis, su ex banda. Otra vez siento que me está vacilando. Repregunto si siente que con ellos aprendió a tocar la guitarra. «Yo aprendí a tocar la guitarra, nunca, pues», responde.

Le pregunto si se sentía influenciado por el post rock o el math rock, porque si bien antes de Plug Plug en Lima no había una escena establecida de esos estilos, en el globo ya existían referentes de estos géneros. «De hecho me gustaban esas bandas tipo Hella, pero esos eran unos demonios con técnica, bien bacanes, instrumentales también», dice. El tema es que Garzo no es un guitarrista nacido con técnica y a pesar de eso Plug Plug influenció luego a bandas nacionales de math rock y post rock, en donde hay que tener precisamente algo de técnica.

Otra característica de la banda es la brevedad de la letra de las canciones. Garzo es un cortoletrista en Plug Plug. «Para qué hablar tanta huevada, si puedo decir lo mismo con poco», dice. No pasaba lo mismo con Meta, ahí escribía más. Ahora en vez de poner, más bien saca palabras de las letras que escribe. Hay canciones que tienen solo tres, seis u ocho palabras, no más, mientras los largos momentos instrumentales no faltan. A pesar de eso, mezcla el inglés y el español en esa brevedad lírica. Aquí tres letras completas de tres canciones distintas de Plug Plug: «Hoy no es», «I wake up every day, vivo», «I said all mi amor is for you». Es toda la letra de tres hits de la banda, y la gente se prende con ellas en vivo. El fenómeno Plug Plug no se explica solo por la letra, aunque hay mucha intensidad en cómo Garzo dice cada palabra cuando canta, grita, casi chilla, de tal manera que convierte tres palabras en un himno. Y cuando no hay letra, porque hay algunas canciones instrumentales, el público se inventa un «oh oh oh» para tararear la melodía. La gente la vive, necesita decir cosas, aunque no haya mucho por decir. Como dice Garzo, para qué decir tanta huevada.

Los primeros ensayos de la banda eran en la casa de Sandro, ubicada en el quinto piso de un edificio en Miraflores, a un par de cuadras de la casa de Garzo. Ahí eran los ensayos porque allí se encontraba la batería, básicamente. La banda comenzó entre los dos y luego se sumó Kamilo. El trío estaba formado. Garzo experimentando con la guitarra de la manera más silvestre posible, Kamilo con su bajo súper potente, y Sandro con la agilidad en la batería. Una bullaza para la vecindad. «Los serenazgos tocaban la puerta pero no abríamos pues, porque no se escuchaba. No abríamos hasta que acabábamos. Qué malcriados, ¿no?», recuerda.

“Trinitron” es la primera criatura del trío Plug Plug. Salió en el 2007 en formato CD bajo Entes Anómicos, en un estuche sencillo tipo sobre de cartón. Pero lo más importante es el arte. El arte de las portadas es distintivo en los discos de Plug Plug desde este primer lanzamiento, y siempre están a cargo de Garzo. En esos años era raro ver portadas con tanto color en los discos de rock peruano. Y el “Trinitron” tenía, para comenzar, un fondo naranja. 

Arriba: una nueva azul, una nube verde y una nube roja. De la nube del medio baja una especie de rama hecha de huesos o de cables, sobre la que se sostiene un sapo. Más allá hay una libélula que carga a una hormiga. El sapo mira a la libélula porque se la quiere comer, pero en vez de sacar la lengua, lleva una aspiradora para atraparla. «Este sapo es bien sapo», dice Garzo. Abajo: una franja verde delgada con el mensaje: «Fuimos concebidos en tu subconsciente y alimentados con lo que quisiste darnos. Somos tu obra, escucha lo que has creado». La contraportada también tiene una especie de jardín con insectos, de la tierra sale una mano que dispara un árbol con pájaros negros y vampiros. Ahí no acaba la cosa. El papel del inserto, donde van las letras del disco, tiene otro arte más: una especie de monstro construido con cables está subido en nubes de colores, mismo Goku, y viene como de recorrer un arcoíris, mientras lleva una bandera blanca que dice Plug Plug. Abajo hay una ciudad con edificios y aves negras volando alrededor. Los títulos de las letras también tienen los colores de las nubes.

A muchos esto les puede parecer una tremenda pastrulada. Pero además de ser entretenido buscar detalles en el arte original de ese disco, esos mismos detalles dicen algunas cosas de Garzo. Por ejemplo, ese monstruo subido sobre la nube voladora te revela que Garzo es fan de Goku y Dragon Ball Z. De hecho, su hijo se llama Gohan. Otra cosa, no es casual que hayan animales, no solo aquí sino en todos los discos de la banda, a Garzo le gustan los animales. Y otra más, esa especie de monstruo hecho de cables del inserto, dice mucho de la imaginación de Garzo, pero ahora lo está llevando a un nivel más físico. En la oficina de Garzo en San Francisco, desde donde se da esta entrevista, hay muchos cables y el hombre viene construyendo especies de robots con ese material. Digamos que está explorando su lado de artista plástico. «Mira lo que estoy haciendo ahora. Lo hago con cables. Y este tiene cara de computadora. Eso es lo que me entretiene… Es como una criatura», dice mientras me muestra algo similar al dibujo del inserto del disco pero ahora hecho una criatura real llena de cables.

En la casa de los padres de Garzo había un televisor Sony Trinitron que tenía tres colores, y como la banda era un trío, le pareció que ese nombre quedaba bien para el título del primer álbum. El disco tiene 12 canciones. Uno de los primeros temas que recuerda haber compuesto para la banda es ‘I don’t wan’t to be human’, que lógicamente está aquí. Es una canción que nació sin letra, como la mayoría de temas en este disco. Un ensayo de esa primera versión de la canción sin letra, donde solo están Sandro y Garzo, está colgada en YouTube. De este disco, las canciones favoritas de Garzo son ‘I don’t want to be human’, ‘Revolución’ y ‘I wake up’. Esta última le gusta mucho por la dinámica que surge entre la guitarra y el bajo. «I wake up me encanta porque es como una pregunta y respuesta con Kamilo. Esa me encanta», dice. No es normal ver a un bajo tan presente sonoramente hablando en una banda de rock peruano, esa es otra característica notable en Plug Plug. Con este disco bajo el brazo, la banda dio sus primeros conciertos en lugares como El Averno, La Casa del Auxilio, el Bar de Bernabé en Barranco.

“Equinomoda” es el segundo disco de la banda, salió en el 2009 a través de Equinomoda Records. Se dieron cuenta que ellos mismos se estaban encargando de diseñar el arte de sus discos, organizar sus conciertos, producir sus videoclips, todo, así que se les ocurrió que podían fundar un sello, y nació Equinomoda Records. Sin embargo, la iniciativa fue fugaz, no duró mucho, ya que la caída en la venta de CDs en ese momento fue un gran desincentivo para continuar. Y Garzo pronto se iría del país.

Este disco tiene más presencia instrumental que el anterior. El primer tema de hecho es solo sonoro, aunque no es precisamente una canción. Garzo solía afinar su guitarra con ‘Come as you are’ de Nirvana, así que se le ocurrió hacer un tema propio para cualquiera que quisiera afinar su guitarra, y nació ‘Tuning song’. «Es para afinar. Son las cuerdas al aire… En realidad es un servicio el que hemos prestado allí», dice mientras se vacila. ‘Autodestrucción’ es otro de los temas favoritos de Garzo para tocar en vivo. ‘She’ tuvo un videoclip bien pro elaborado por alumnos de la PUCP, entre los cuales se encontraba el ahora célebre Chino Pinto. ‘Hoy no es’ es la canción con la letra más corta de Plug Plug con solo tres palabras. ‘Uru-bamba’ es un tema tipo huayno versión plugiana, con esa nostalgia, tristeza, y ganas de ponerle algo de Perú, seguro inconscientemente. Es un primer intento de jugar con la música popular pero no es el último. Al terminar el disco, se esconde una canción oculta o hidden track. «Esa canción es con Gohan, que va de visita un día al trabajo y lleva sus juguetes, y ya ahí empezamos a grabar. Él quería quemar discos en blanco. Pero para él quemar los discos creo que era con fuego, pues. Y no pues, hijo, hay que guardar no más. La pasamos bien esa vez». La canción es raraza y se llama ‘Discos en blanco’ y solo se puede escuchar en el disco físico.

En cuanto a la portada, esta vez el fondo es celeste. El protagonista es un equino pastrulazo mezcla de cabeza de caballo, quijada de pico, cuerpo de zebra, patas revestidas con botas rojas de supermodelo, y por la cola -que no tiene- le salen unos rayos amarillos, naranjas y verdes. Parece desfilar en una pasarela blanca mientras se elevan globos en el cielo. La expresión de la equinomoda. Toda una producción antinatura desplegada para la industria del entretenimiento. No puedo dejar de asociar esto con la especie de “crítica del espectáculo” que hay en la canción ‘Therapy’: «I don’t play for money, I don’t play for girls, I don’t play to be famous, it’s therapy». Una música que no va de moda, va de terapia.

“Moo mua moo cow crazy love” es el tercer disco de la banda, también salió con Equinodermo Records en el 2010, en edición digital, y con Anti-Rudo Records en el 2012, en edición física. «A mí flaca yo le decía de broma: mi causa, mi causita. Y ella no hablaba español en ese momento y pensó que le estaba diciendo cowsita, con ‘cow’ como de vaquita». De ahí lo de ‘moo’ y ‘cow’ de vaca. Y lo de ‘mua’ y ‘crazy love’, pues, básicamente se debe a que Garzo estaba enamorado, para qué darle tanta vuelta. La primera canción del mismo nombre lo demuestra. Este es uno de los discos favoritos de Garzo, y es también el último que graba viviendo en Lima. Ese mismo año se va del país.

Otra vez este es un álbum redondo al 100% y se muestra declaradamente cercano al math rock, pero nuevamente hay más que eso. ‘Parte de todo’ tiene una letra corta y concreta pero es súper política, comunitaria, un himno generacional. ‘Cállate y baila’ es la canción en donde a Garzo se le suele romper la cuarta cuerda de la guitarra en vivo -hay que escucharla completa para saber por qué- por eso siempre se la guarda para el final. ‘Descontaminación épica’ es un tema instrumental con el sello típico de la banda pero tirado más para el math rock, y como es instrumental, en los shows en vivo, el público se inventa un coro tipo "oh oh oh" para de algún modo cantarla. ‘Yo también me llamo Perú con P de Plug Plug’, también es una canción instrumental, una especie de cumbia estilo plugiano. De hecho a Garzo le gusta la cumbia. «A mí me encanta la cumbia. Sobre todo la cumbia peruana, Los Sanders. Me gusta la instrumentalidad, esa originalidad que está allí… A mí me encanta Manu Chao, y él usa Los Sanders de Ñaña como sampler (en su canción ‘Malegría’). Sí me gusta bastante».

Y ‘Bye bye Lima City Rockers’ es el himno personal de Garzo para despedirse de Lima. «No tenía letra, creo, y la grabé en Mundano. Saito me dice: “Oe, la canción está chévere, pero por qué esa letra. Ándate y piensa en otra cosa. Regresa con otra cosa”. Y yo le dije: “Ya, pues. Ok". Yo siempre le hecho caso al chino Saito. Entonces me puse a pensar qué cosa. Y dije, voy a despedirme pues aquí. Y esa sí le gustó al chino Saito y la grabamos». Esta canción es otro temón.

Desde que Garzo se fue a EE. UU. en el 2010, la banda ha continuado en una especie de relación a distancia, mientras se siguieron reeditando sus tres primeros discos en formato físico hasta agotarse. En adelante, el ritmo para sacar nuevas producciones se fue haciendo más lento. Recién en el 2014 salió el “Tape”, un EP en formato casete editado por Magnetic Fever Records, un sello formado por Garzo y Ricardo de Pony! El casete amarillo salió con una portada llena de personitas en miniatura de todos los colores rodeadas de insectos gigantes también de varios colorinchis. Es el último trabajo que grabaría Sandro como baterista de Plug Plug, ya que en el 2017 se iría de la banda. Después de eso pasaron varios años más para que lanzaran “Humanicomio Terráqueo” en el 2020 con Anti-Rudo Records, esta vez con Antonio Olivera en la batería, y en tiempos de pandemia sin conciertos.

Ambas producciones tienen canciones notables, tal vez no son discos redondos como los primeros, y tampoco tienen los temas más pedidos por el público, pero son intenciones concretas que demuestran que una relación a distancia -en la música- con todas sus dificultades, puede ser posible. Aunque es difícil que esa teoría puesta en práctica por Plug Plug, aplique para cualquier banda. No conozco a otros grupos peruanos que hayan si quiera intentado sobrevivir de esa manera. Normalmente hacer posible lo imposible queda en la mera utopía. Pero también hay gente a la que le gusta soñar despierta.

Garzo no ha dejado de componer compulsivamente desde donde se encuentra en ningún momento. «Apenas me mudo acá, dije oe yo no puedo dejar de tocar, me voy a volver loco». Formó varios proyectos, y entre los que más destacan están Los Huaycos (junto a Mark Reátegui de Asmereir) y Garzo Morphosis (su proyecto solista). Para ambos ha lanzado discos y singles a muy buen ritmo, incluso en plena pandemia.

Este año, a Plug Plug se le viene el quino, 15 años de vida. Le pregunto a Garzo si ahora llegado este punto es consciente de que la banda marcó un antes y un después en la escena local del rock peruano. Parte de los hijos claramente reconocibles de la banda son Cecimonster vs Donka, P1Y0, Millones de Colores, entre los grupos más destacados. «Si hay gente que lo ve de esa manera, chévere que nos hayan tomado de referencia para seguir haciendo música. Se siente bacán, sobre todo que las nuevas bandas son mostras», dice sin querer hacer alarde de lo que seguro sí sabe de qué va. 

De los últimos grupos nacionales que más le han gustado, menciona a dos que curiosamente no son de Lima: 16 Bits, de Trujillo, y Radio Radio, de Tacna. De hecho ambas tienen a Plug Plug como influencia notoria. Y estamos hablando de bandas no limeñas, de modo que con eso ya se puede comprender un poco mejor hasta dónde ha escalado la influencia de la banda.

Con todo, Plug Plug nunca ha tocado en el extranjero. Es una tarea pendiente esa la de romper cuerdas fuera del Perú.

★ EL TONO POR LOS 15 AÑOS DE PLUG PLUG ES AQUÍ:


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Escrito por

escarlata

Diana Joseli. Editora DIY en youcansayfuck.lamula.pe. En las redes sociales estamos como @youcansayfuck. Correo: contacto.ycsf@gmail.com


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Youcansayfuck.lamula.pe

Crítica, investigación y difusión de rock independiente. En Twitter estamos como @youcansayfuck. Foto de portada: Raúl García.