No al caballazo

foto: roberth salinas

Señor presidente, ¿cuándo volverán los pogos?

Publicado: 2020-05-24

Somos esa generación que no creció yendo a discotecas para bailar el hit del momento. Para algunos, seguro somos unos aburridos. Pero somos esa generación a la que nunca le faltaron conciertos de rock a los que ir todos los fines de semana, y encontrar ahí nuestro lugar en el mundo.  

La pura noche toda para nosotros en un rincón de la ciudad, mientras el resto duerme, rodeados de gente a la que le vacila la misma música, esa que no encuentras en FM y no por eso eres más especial que nadie. Pasarla en conciertos con amigos y también entre muchos desconocidos, pogueando, saltando, gritando, sudando, tratando de acercarte al escenario para luego lanzarte al público, y que te cojan para ser paseado de mano en mano, como si fueras un santo en procesión, hasta que te caes, y posiblemente aparezca una mano amiga que te levante, porque así es la ley del rocanrol. En un toque más, ya borracho, claro, abrazas a los amigos desconocidos porque el coro de la canción que toca la banda llega a tope. Y la disfrutas como si no hubiera un mañana. No presientes nada de lo que vendrá luego. Más tarde te das cuenta que ese fue tu último concierto.

FUENTE: REPRIMIDO ESPACIO NEGRO / FOTO: ROBERTH SALINAS

Al día siguiente el presidente anuncia el Estado de Emergencia por la pandemia mundial del Coronavirus. Se suspende toda actividad que congregue gente, reuniones masivas, incluyendo conciertos. Y efectivamente ya no había un mañana para los conciertos de rock, en ninguna parte del país, ni del mundo. Futuro incierto. Nunca nos faltó un concierto por tanto tiempo.

Han pasado ya 70 días de cuarentena. Se proyecta que no habrá conciertos el resto del año. Nunca nos faltó tanto un buen pogo. Ese contacto físico que algunos creen es pura violencia, porque hay adrenalinas y libertades de cuerpo que escapan a las definiciones, y recaen en reduccionismos prejuiciosos. Pero es otra cosa. Es eso que finalmente nos queda a los que no sabemos bailar otra cosa que rocanrol. Aquí no hay coreografía que importe, por eso no sentimos libres de cuerpo y alma.

fuente: reprimido espacio negro / foto: roberth salinas

¿Cómo hubiéramos vivido nuestro último concierto si es que hubiéramos sabido que, efectivamente, iba a ser el último? ¿Cuán bestial pudo haber sido ese pogo? ¿Cuánta garganta hubiéramos dejado allí?

Detrás de los conciertos que ahora no tenemos, están también las bandas con músicos hoy desempleados de su oficio. No por ello la creación se ha paralizado. Hay bandas que han seguido trabajando internamente en sus proyectos, sus próximos singles, sus próximos discos, o han apelado a la ayuda de sus seguidores para hacer videoclips de cuarentena. Y lo han logrado. Sin embargo, es un trabajo que ahora mismo no es remunerado. El principal ingreso económico de las bandas, ya sabemos, viene de los conciertos. De la entrada que compras para pagar por esos momentos que hoy no existen.

fuente: rock en la playa / FOTO: ILLARI A.

Claro, no vamos a hacer tan trágicos, nadie se muere por no ir a un concierto, es verdad. Como dijo un sociólogo, la música no es una necesidad biológica, pero es una necesidad de otro tipo, de todas maneras, es una suerte de necesidad social. No para vivir, sino para sentirnos vivos.

Es verdad, es nuestra verdad: algunos necesitamos de un concierto, de un buen pogo, para sentir que existimos. Y hoy extrañamos eso como mierda.

Realmente no se trata de preguntar cuándo volverán los pogos, se trata de preguntar cuándo la música, y más precisamente para cuándo la cultura va a dejar de estar en cuarentena permanente entre los principales intereses del Estado de este país, y en las principales exigencias de sus ciudadanos y ciudadanas. ¿Quizás nos hizo falta perder todo esto para valorar la importancia de la música y de la cultura en nuestras vidas?

fuente: reprimido espacio negro

Señor presidente, la música es una necesidad social, la cultura es una necesidad social. ¿Puede usted sentirse vivo sin eso? ¿Alguna vez ha pogueado? ¿Alguna vez una canción le ha salvado la vida? ¿Alguna vez ha tenido un amigo músico desempleado, sin bares que le abran la puerta para tocar? ¿Alguna vez se ha quedado sin conciertos a los que ir? ¿Le ha preguntado usted a la ministra de Cultura: quién chucha es Richard Swing? ¿Le ha exigido que tome seriedad de su cargo? ¿Qué harán con tantos músicos independientes desempleados? ¿Cree que se van a quedar en su casa? ¿O que solo viven en Miraflores y Barranco? ¿Vio el caso de Sawa? ¿Va usted a pronunciar la palabra “cultura” alguna vez en su próximo programa del medio día con el respeto que se merece? ¿Tiene usted que saber lo que es disfrutar de la música, de un buen concierto, de un bueno pogo, para recién hacer algo serio para el sector cultura? ¿Quiere usted que los músicos cambien de rubro porque con o sin cuarentena finalmente no van a poder vivir de su talento en este país?

La mayoría de estas preguntas no son solo por cuarentena, no son solo para usted. Estas preguntas necesitan de respuestas claras de parte de los próximos presidentes, de los próximos ministros, de la gente que tiene la oportunidad de cobrar el dinero de todos los peruanos y peruanas a cambio de hacer algo por su país.


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Escrito por

escarlata

Diana Joseli. Editora DIY en YouCanSayFuck.lamula.pe. En twitter estamos como @youcansayfuck. Correo: contacto.ycsf@gmail.com


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El rocanrol es nuestra cultura y nuestra contracultura. Foto de portada: Raúl García.